Las prestaciones de cualquier dispositivo electrónico pueden representarse como una curva que con el paso del tiempo va arqueándose hasta el punto de fin de vida (1). Sucede lo mismo, a menor escala, con los componentes fungibles (2) como son, por ejemplo, en el caso de los SAI, las baterías, los condensadores o los ventiladores. La distancia entre el punto inicial de la vida del equipo o de un componente y el punto de fin de vida dependerá en gran parte de sus condiciones de trabajo. La condición óptima se cumplirá cuando el equipo disponga de una calidad de energía suficientemente buena, unas cargas adecuadas a su topología y un mantenimiento eficiente y realizado con regularidad. Estamos hablando de un buen dimensionamiento y de un buen servicio de mantenimiento. Todo ello son servicios que SALICRU ofrece con las mayores garantías de éxito.
En la era del Internet Of Things, el factor preventivo se expande a una nueva dimensión con la posibilidad de obtener, analizar y gestionar datos a tiempo real.
A pesar de esta condición ideal, existe una zona umbría al principio de la vida del equipo (3), donde puede darse la llamada muerte prematura. Las razones pueden ser tanto un fallo estadístico del equipo como un mal dimensionamiento de los requerimientos, y es probable que ninguna de ellas se detecte durante la puesta en marcha. La forma de tener este factor bajo control es la monitorización remota y constante del equipo. Las nuevas tecnologías nos permiten tener nuestros equipos conectados y recibir notificaciones y alarmas a tiempo real. El servicio técnico de SALICRU ofrece, entre otras, la modalidad de monitorización remota, reporting mensual del estado del equipo y tiempo de respuesta inferior a 24 horas.
Comparativamente, tener un equipo conectado a nuestro servicio de telemantenimiento equivaldría a tener un centro médico monitorizando nuestro sistema neurológico a tiempo real y poder actuar con agilidad ante el más leve síntoma de enfermedad. Esta conectividad extendida nos permite también, en cualquier momento, acortar el tiempo de intervención delante un problema inesperado (4) o incluso proponer mantenimientos preventivos (5) y programarlos convenientemente con el cliente, evitando llegar a las zonas de riesgo inminente (6) y buscando el momento de intervención de mantenimiento que afecte menos a la productividad del cliente.
En todo equipo de electrónica de potencia existen elementos con una vida útil limitada, es por ello que es necesario supervisar y revisar periódicamente dichos elementos, con el fin de prolongar todo lo posible la vida operativa de los equipos y minimizar al máximo las inconveniencias causadas por el desgaste. De esta forma, la continuidad del funcionamiento de los equipos quedará garantizada sin ninguna incidencia causada por fallos a nivel interno.
Las vidas útiles detalladas en este documento, proviene de promedios estadísticos y no son, en ningún caso, valores absolutos e inamovibles ya que aparte de su composición concreta, existen muchos otros factores externos al dispositivo, entre otros el régimen de servicio, la polución del entorno o la temperatura de trabajo a la que son sometidos, afectando estos factores directa y severamente al resultado final.
Veamos un poco más en detalle una explicación sobre los diversos elementos fungibles.
Condensadores DC (electrolíticos)
Su naturaleza de fabricación, así como la experiencia, nos muestran que estos elementos deben ser sustituidos antes de que lleguen a su final de vida útil, estimada en unos 5 años, o al primer síntoma de pérdida de prestaciones (excepto los utilizados en sistemas modulares). El principal motivo de deterioro suelen venir por el desgaste de la capa de óxido de las placas internas, a causa de las fluctuaciones de tensión a la que se ven sometidos (provocando el estrechamiento de la misma capa) o por la aparición y posterior expansión de un punto de fuga en la misma placa, lo que llevará a la reducción de la impedancia estipulada.
Condensadores AC
Aunque de distinta construcción, el propósito de este otro tipo de condensadores es el mismo, así como las causas de fallo que presentan. En este caso, la detección de fallo puede corroborarse visualmente (aparte de las pertinentes comprobaciones de mantenimiento) cuando se detecte una deformación en la carcasa del condensador, debido a la diferencia de presiones del fluido interno con el exterior. Se recomienda la sustitución también a los 5 años de servicio aproximadamente.
Condensadores DC y AC en SAI modulares
Debido a la arquitectura de estos sistemas, los condensadores empleados en SAI modulares son fabricados para poder brindar una vida útil extendida, cuyas horas de funcionamiento en servicio duplican a los utilizados en sistemas monoblock. Al aproximarse a la expectativa de vida estimada, se recomienda comprobar el estado de los condensadores de DC y AC, para decidir si deben ser reemplazados o bien si permite ser extendido su periodo de mantenimiento debido a las condiciones de trabajo en las que han estado funcionando.
Ventiladores
Su función refrigerante lo convierte en un elemento que nos permite evitar otros problemas derivados de la sobretemperatura. Es por ello que un incorrecto funcionamiento de los mismos comprometerá el resto de componentes. Al tratarse de un elemento esencialmente mecánico y en constante movimiento, la acumulación de suciedad, debida al efecto de succión, o el desgaste del pequeño motor interno son las principales causas de fallo. Su cambio debe ser efectuado cada 5 años de servicio.
Baterías
Son los elementos del SAI que más estricta atención deben recibir, debido a su funcionalidad y en ocasiones al elevado número de elementos por equipo (a más elementos, mayor es la probabilidad estadística de fallo). Son también probablemente los elementos más susceptibles a ser alterados por factores externos. A nivel de ejemplo, en el gráfico podemos ver como puede afectar una temperatura elevada al tiempo de vida de las baterías.
Las baterías de plomo-ácido (Lead Acid), las más frecuentemente utilizadas, tienen un tiempo de funcionamiento o Vida Útil que los fabricantes de baterías suelen fijar en el punto en que estas no pueden soportar una carga apropiada o cuando la capacidad disponible de la batería es igual o inferior al 70% de la original. En términos generales, la vida útil de cada batería viene marcada en las especificaciones del fabricante y en nuestro caso tenemos de dos tipos: Con una vida útil de 5 años, y con una vida útil de 10 años, debiéndose substituir a los 3-4 años y 6-8 años respectivamente.
Se podrá observar su condición de desgaste cuando el conjunto de baterías no cumple su cometido realizando las comprobaciones de mantenimiento rutinarias. Aunque se puede identificar el fallo cuando la sulfatación de los electrolitos llega a la parte externa de la carcasa o bien desprenden un fuerte olor a ácido, no se debería llegar a tal caso, ya que nos encontraríamos delante de una situación de fallo extrema.











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