Los componentes electrónicos tienen cada vez más prestaciones con un menor tamaño. Como consecuencia de ello, también son más sensibles a las cargas eléctricas, por lo que es recomendable que la alimentación se realice sin perturbaciones. Un estabilizador de tensión es un equipo que mantiene constante la tensión eléctrica suministrada a los dispositivos conectados, protegiéndolos de fluctuaciones inesperadas en la red eléctrica, algo indispensable para equipos sensibles. Están diseñados para funcionar en redes inestables y salvaguardar cargas críticas, especialmente aquellas de naturaleza complicada, como grandes puntas de intensidad de arranque, marcado carácter reactivo o grandes potencias. Estos dispositivos detectan las variaciones de tensión y automáticamente hacen ajustes para entregar una salida estable.
En aquellos entornos donde una pequeña fluctuación puede causar daños considerables o pérdida de datos, el estabilizador de tensión corrige la tensión tan pronto como se detecta cualquier desviación respecto al nivel deseado.
Las perturbaciones eléctricas son eventos inusuales del sistema eléctrico que afectan la calidad de la energía que recibimos. Las causan varios factores y se traducen en fluctuaciones que pueden llegar a quemar los equipos conectados directamente al suministro. Los estabilizadores de tensión manejan una variedad de perturbaciones eléctricas, incluidas sobretensiones, bajadas de tensión y picos de voltaje, reduciendo la tensión a un nivel seguro en escenarios de sobretensión, mientras que también pueden compensar las bajadas de tensión ajustando la salida, para mantenerla constante.
Esta capacidad de respuesta previene daños físicos en los equipos, mantiene la eficiencia operativa y prolonga la vida útil de los dispositivos conectados.
Uno de los mayores inconvenientes que vivimos hoy en día es la dependencia cada vez mayor del correcto funcionamiento de los sistemas informáticos y electrónicos que nos rodean, y que forman parte ya de nuestra vida cotidiana, por lo que es esencial que todos estos sistemas tengan una alimentación eléctrica adecuada. ¿Qué sucedería si en medio de una intervención quirúrgica los quirófanos se quedasen a oscuras? ¿Qué pasaría si de repente las infraestructuras de transporte no tuvieran acceso a la energía eléctrica? ¿Y si cayeran las comunicaciones?
Los estabilizadores de tensión evitan que equipos indispensables del día a día se vean afectados por estas circunstancias y afecten al bienestar de la sociedad y las industrias, limpiando la energía para evitar fallos en los sistemas provocados por fluctuaciones de la tensión eléctrica, y mejorando su calidad.
Este tipo de estabilizador utiliza un motor, controlado mecánicamente, para mover un transformador de variación continua en respuesta a cambios en la entrada de voltaje. Esta técnica permite ajustes muy precisos de la tensión.
Estos estabilizadores emplean circuitos electrónicos avanzados para corregir la tensión, ofreciendo una respuesta más rápida, por lo que su eficiencia y fiabilidad los hacen ideales para aplicaciones críticas donde el tiempo de respuesta es fundamental.
Un gran volumen de infraestructuras eléctricas no puede albergar un flujo de tensión constante. Para ello, actualmente Salicru está produciendo estabilizadores de tensión EMI3 de 450, 500, 800 y 1600 kVA para Filipinas y Togo.
Salicru presenta un nuevo vídeo que documenta el proceso de montaje de uno de sus equipos estabilizadores de tensión más avanzados, el EMi3. El equipo filmado es de 1600 kW y su destino es un centro sanitario africano.











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