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Las baterías de ion-litio ofrecen ventajas considerables respecto a las baterías de plomo-ácido regulado por válvula (VRLA) que se han venido utilizado en los Sistemas de Alimentación Ininterrumpida (SAI-UPS) como fuente de energía de respaldo. En efecto, las baterías de ion-litio superan a las VRLA en aspectos clave como su densidad de energía, lo cual les permite prolongar la autonomía por unidad de volumen.
También multiplican el número de ciclos de descarga en un factor de 5 a 10 y su vida útil de servicio se ve duplicada o incluso triplicada. Las baterías de ion-litio experimentan una autodescarga cuatro veces menor, pesan menos, se recargan en una cuarta parte del tiempo requerido por una batería VRLA y son capaces de ofrecer su máximo rendimiento a una temperatura de 40°C, de manera que pueden trabajar en entornos hostiles.
Ante semejante lista de beneficios, la pregunta obvia es qué ha retrasado hasta tiempos recientes su incorporación a los SAIs. Las razones son fundamentalmente de orden económico y funcional. Así, la inversión inicial en una batería de ion-litio supera del orden del 50% al de una VRLA, hecho que ha frenado su adopción. Además, también se echaba de menos un equilibrio entre factores como la seguridad y la fiabilidad, por un lado, y la densidad y la potencia por otro.
Punto de inflexión favorable para el ion-litio
Estos inconvenientes se han visto superados gracias al desarrollo tecnológico y al abaratamiento de las baterías de ion-litio; de hecho, estas resultan más económicas cuando se contemplan sus costes desde un punto de vista integral. En efecto, el mayor coste inicial (CapEx) mencionado antes se ve compensado con creces por la disminución de los gastos de instalación y explotación (OpEx) a lo largo de la vida útil de la batería, que es del orden del 60%. Como consecuencia de ello, el coste total de propiedad a 10 años, o dicho de otra forma, la inversión total durante dicho período – que coincide aproximadamente con la vida útil de una batería de ion-litio – es un 40% inferior.
Salicru ofrece la posibilidad de incorporar baterías de ion-litio a muchos de sus SAIs, como es el caso de la serie SLC X-TRA suministrados recientemente a la Federación Farmacéutica (FEDEFARMA) y en concreto a su nuevo centro logístico automatizado ubicado en Palau de Plegamans (Barcelona). Los equipos trifásicos SLC X-TRA, que suministran 800 kVA de potencia y 10 minutos de autonomía, garantizarán en todo momento la continuidad y la máxima calidad del suministro energético en unas instalaciones que están operativas las 24 horas del día, los 365 días del año.
Otra muestra de la capacidad de innovación de Salicru ha sido el suministro al Grupo Alcurnia de dos SAIs con baterías de ion-litio, en este caso pertenecientes a la serie SLC ADAPT de 500 kVA. La misión de estos SAIs es proteger todo el equipamiento del proceso de esterilización de la fruta, desde PLC y compresores hasta cintas transportadoras y sistemas de lavado, demostrando así su robustez en entornos adversos.
Y el último esfuerzo tecnológico de Salicru es la nueva serie SLC TWIN RT2 LION con baterías de ion-litio.















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