Estos cambios de frecuencia en la red eléctrica pueden tener varios motivos. Entre ellos se encuentra la variación súbita de la carga debido a averías en los equipos, incrementos imprevistos de la demanda de electricidad, problemas de funcionamiento de las centrales eléctricas o errores en los sistemas de transmisión.
Otra causa es la participación de las fuentes de energías renovables en la generación de electricidad, ya que, por definición, son inestables porque dependen de las condiciones meteorológicas: la velocidad del viento y la intensidad de la luz solar pueden experimentar cambios importantes y de forma repentina. La meteorología también puede provocar fluctuaciones de frecuencia cuando las condiciones son muy adversas. Por ejemplo, las precipitaciones muy intensas, las olas de calor, las tormentas fuertes y las ráfagas de viento pueden causar alteraciones que pueden ser poco significativas pero también graves.
Los efectos de las fluctuaciones de frecuencia más acentuadas van desde daños en los equipos eléctricos alimentados (desde intermitencias hasta sobrecalentamiento) hasta una reducción generalizada de la eficiencia e incluso averías en la infraestructura de distribución hasta llegar, en los casos más extremos, a cortes del suministro eléctrico. Todo ello crea costes de reparación y tiempos de inactividad que en última instancia tienen consecuencias económicas sobre los ingresos y los beneficios de las empresas, así como para la reputación de todo tipo de organizaciones.
Por eso es tan importante gestionar debidamente la calidad de la frecuencia en la red, monitorizándola en todo momento con el fin de garantizar que sea estable y ajustada a los valores previstos. Esta misión corresponde a los operadores del sistema eléctrico, que no siempre consiguen su objetivo. De ahí que sea imprescindible contar con soluciones que aseguren la continuidad de un suministro eléctrico con la calidad adecuada.
Los Sistemas de Alimentación Ininterrumpida de doble conversión realizan una primera transformación de la corriente alterna de la red eléctrica en corriente continua, que se almacena en las baterías, suministrando a los equipos protegidos una tensión a partir de una segunda conversión de la corriente continua de las baterías en una corriente alterna perfecta, sin interrupciones y totalmente independiente de las perturbaciones que puedan producirse en la entrada del SAI/UPS.











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