Las redes de comunicaciones se han venido describiendo mediante diversos acrónimos que, en el fondo, reflejan su capacidad para recoger grandes volúmenes de datos y transmitirlos a alta velocidad. En el entorno industrial reciben denominaciones como Industria 4.0 o IoT (Internet de las Cosas Industrial) que aluden, en efecto, a la capacidad de captación, almacenamiento, transmisión y procesamiento de una gran cantidad de información por medio de sensores, cables, equipos de hardware, etc. Para empresas y organizaciones, las inversiones en redes avanzadas se justifican por el valor estratégico de los datos y el mayor nivel de eficiencia que proporcionan y que inciden directamente sobre los resultados.
La arquitectura de estas redes se basa cada vez más en el concepto edge computing o informática de borde, es decir, en el procesamiento, análisis y almacenamiento de los datos más cerca de donde se generan con el fin de permitir una respuesta más rápida, casi en tiempo real. Esta visión distribuida de la red es idónea para numerosas aplicaciones – como cámaras inteligentes, puntos de venta móviles, sensores médicos y ordenadores industriales – se complementa con la centralización de las operaciones en la nube o cloud. No obstante, se calcula que para 2025 el 75% de los datos se generarán fuera de los grandes centros de datos.
Ambas arquitecturas, distribuida y centralizada, convivirán y sin duda compartirán un requisito primordial: disponer de un suministro eléctrico fiable, continuo, estable y preciso que impida pérdidas de datos y la interrupción de las operaciones cuyas consecuencias serían muy perjudiciales.
Los Sistemas de Alimentación Ininterrumpida (SAI) desempeñan un papel preponderante para lograr dicho objetivo y no son ajenos al auge de la introducción de tecnologías inteligentes basadas en una conectividad avanzada. Estos SAI de última generación son tan versátiles que sirven como plataforma de monitorización y gestión centralizada en la nube o bien se pueden incorporar a la infraestructura distribuida de la empresa.
En este sentido, la propuesta de Salicru como empresa de referencia en SAI se basa en la incorporación de IoT, en concreto a través de comunicaciones MQTT (MQ Telemetry Transport), un protocolo que permite disponer de una aplicación web en la nube para gestionar sus equipos desde cualquier lugar. Para implementar esta funcionalidad es preciso instalar una tarjeta local Ethernet o NIMBUS en el SAI, de modo que la gestión de las funcionalidades se puede efectuar de forma autónoma.
Las tarjetas NIMBUS recurren al sistema operativo Linux Embedded y se caracterizan por su enorme versatilidad, pues asumen la actualización remota, la visualización de medidas variables y alarmas en un panel de control, y la monitorización a distancia, entre otras. Salicru también garantiza la seguridad en todo momento a través de SSL (Secure Sockets Layer) con certificados digitales del propio cliente. Y es que un suministro de alta calidad solo se puede garantizar si los sistemas de alimentación también ofrecen a su vez la máxima calidad a todos los niveles.











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