Por si no era evidente que la atención sanitaria de calidad es primordial, la pandemia lo demostró con creces a lo largo de muchos meses, durante los cuales el enorme esfuerzo del personal médico hubo de contar asimismo con la fiabilidad de los equipos. Y es que el entorno hospitalario debe ofrecer la seguridad de una instalación eléctrica adecuada y para ello los sistemas de alimentación ininterrumpida (SAI) desempeñan un papel fundamental.
El cuidado de los pacientes en un hospital pasa por garantizar la continuidad en el suministro eléctrico, de ahí la relevancia de los SAI. Así lo contempla el Reglamento de Baja Tensión para el Entorno Hospitalario, que establece la obligatoriedad del uso de sistemas de suministro complementario (normalmente equipos de baja potencia, hasta 10 kVA) en quirófanos, salas de intervención y UCI para alumbrado de emergencia y equipos de asistencia vital, con una autonomía mínima de 2 h. Otros departamentos del centro hospitalario también necesitan una alimentación continua, como el sistema de gestión del edificio (IBMS), el sistema de información (HMIS), los sistemas de diagnóstico por imagen y sistemas de diverso tipo como los de ventilación y climatización.
El SAI debe ser capaz de ofrecer continuidad al suministro eléctrico; es decir, fiabilidad, con el fin de lograr la máxima disponibilidad. Además, ha de ser muy eficiente para minimizar el coste energético. Por último, la calidad del suministro debe corregir perturbaciones de la red comercial, como sobretensiones, huecos de tensión, flicker (parpadeo), desequilibrios, ruidos y armónicos, entre otras.
Entre los SAI idóneos para entornos hospitalarios destacan los de tipo VFI (on-line con doble conversión), que se caracterizan por la generación de una forma de salida para la carga, con tensión y frecuencia independientes de la red primaria. Los SAI VFI se desglosan a su vez en SAI monolíticos y modulares; estos últimos destacan por su mayor facilidad de mantenimiento, mejor gestión de la eficiencia del sistema, así como sus mayores niveles de fiabilidad y disponibilidad.
Los SAI modulares, consistentes en un conjunto de módulos idénticos que trabajan en paralelo para proporcionar la potencia total demandada, no son tan abundantes en el mercado ya que exigen recurrir a una tecnología más avanzada. De ahí que solo empresas especializadas y con una larga experiencia en el mercado, como Salicru, dispongan de una amplia gama de SAI modulares.
Los SAI de Salicru de tipo on-line con doble conversión aumentan la eficiencia, un punto débil en estos equipos, a través de mejoras en la gestión. Así, el Modo Smart-ECO permite alcanzar un rendimiento del orden del 99% o superiores, mientras que el Modo Sleep disminuye el consumo pues consigue un punto de trabajo óptimo del equipo.
Dentro de la amplia línea de SAI de Salicru para entornos hospitalarios se encuentran estas series de tipo on-line trifásico: SLC ADAPT, modulares y paralelables (hasta 3 unidades), con potencias de 10 – 500 kVA; SLC CUBE3+, paralelables (hasta 4 unidades) y con potencias de 7,5 – 200 kVA; SLC CUBE4, de 7,5 – 80 kVA y paralelables (hasta 4 unidades); y SLC X-PERT, de 80 – 400 kVA y paralelables (hasta 6 unidades).
Todos estos equipos han demostrado sus excelentes prestaciones en numerosos hospitales españoles de referencia, como Vall d’Hebron (Barcelona), 12 de Octubre (Madrid), Clínico Universitario (Valencia), Doctor Trueta (Girona) o Reina Sofía (Murcia), por citar solo algunos de ellos. Los SAI de Salicru también se utilizan en países como el Reino Unido, donde el NHS (National Health Service) y sus servicios de emergencia decidieron implementar diferentes series dentro de su ambicioso plan de renovación de equipos de electrónica de potencia en 2021.











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